- **Capítulo I. RES_π.rar**
**NACIMIENTO**
*Me gustaría contarte una historia en la cual siento que me proyecto a futuro y por miedo a una reencarnación en tres siglos después, si es que acaso pierdo la esperanza de mi propia vida y termino quitándome esta, yo sé que me espera una nueva oportunidad pero en otro tiempo y espero que no sea este espacio, pero una corazonada me dice que si fuera este espacio, reencarnaría en mitad humano en decadencia ante lo corpóreo y lo orgánico, que todo lo sintético y todo lo cyborg se habrá procurado, y proclamado, como algo imperial, que probablemente Frank Herbert tenía razón y que por eso tuvo que haberse despojado de las inteligencias artificiales y dejar unos cuantos selectos humanos aún, de poder tener un procesamiento intelectual lógico que sustituya a las máquinas. El humano como sustituto de las máquinas, la contrarrevolución que me esperaría si me arranco las tripas y decido terminar con este ciclo ya conocido, que yo sé que todo el tiempo se me presenta la oportunidad y por eso decido convertir esta historia en (que para mi sistema nervioso le conviene llamarle, por seguridad y amor a ti, a mí, mi entorno) ciencia ficción. De esta forma evito el advertir, sino, relato que…*
En el 2477 las ciudades estarán embaucadas en circuitos ubicuos por todos los espacios, que de esos cables ya tenemos incidencia y constancia, que atraviesan los árboles y crean redes, nudos, nidos, nodos, que dichos cables habrán de crecer al igual que un árbol: sin punto final, ensanchándose por el tiempo, condicionados por las decisiones del factor humano, aquel que erosiona, aquel que rompe las reglas del juego.
En este año de 2477 ya no existe tal concepto como *ser-humano,* la duda antropológica implantada en torno a qué se considera como lo humano desapareció, las preguntas son el enemigo del progreso, los modelos de percepción cambiaron y la palabra como la conocemos comenzó a trastornarse, encenderse, inbricarse, capturan y secuestran, sonidos expuestoe, escasos, palpitantes, resonantes pero secos, su humedad muerta, su organizidad, muerta, su flor fonetica, muerta, ella, Sairín, muerta… nos percatamos que ya no nos podíamos comunicar apalabrándonos. Estábamos generando tanto ruido semiótico que la verdad oculta dentro de las esculturas letrantes perecieron, y lo único que se rescató fueron las imágenes y su supra-interpretación en sombras de una verdad para lograr captar la intencionalidad de los emisores. Sofismas sofismas.
Estas redes están interconectadas con todos los sistemas nerviosos de todas las *unidades-de-consciencia* (por no llamarles *cuerpos-humanos),* dichos *a-cuerpos* están constituidos por un corazón que perdió la voluntad de bombearse a sí-mismo y que cada uno tiene un servicio artificial, un sostén abiótico, una mano robótica, que contrae y descontrae, a 80 hertzios, el corazón y va alimentando a su desnudo sistema nervioso, va estresando a su frágil sistema nervioso para generar más electricidad y así, al alimentar a las redes de fibras ópticas, se activan los puentes de cobra que en la interacción con su electricidad se crea, por accidente, un holograma, en el que todas las conciencias se interconectan para proyectarse a sí mismas en un videojuego llamado KALAHAAT.
Este videojuego consta, subliminalmente, de 22 niveles, que según se rumorea - y me atrevería a catalogarlo como un tema conspiranoico - fueron un grupo de hebreos que, con la herramienta de la meditación, lograban desdoblarse hacia distintos nodos del tiempo encontrando una relación entre 22 letras- que, por algún curioso motivo, estas letras conforman su alfabeto - con una “expansión de consciencia”. Se dieron cuenta que el alma, sí, el alma - que sí existe - podía expandirse, podía alinearse, y podía recibirse a través de estos 22 íconos, y de su crecer ensanchante generaba energía. Los hebreos crearon una especie de ajedrez infinito, igualmente dual, con 22 dimensiones diferentes denominadas *plataformas*, la siguiente más compleja que la anterior y, por hacer de su composición más sencilla, cada dimensión tiene una atmósfera similar a la esencia de cada arcano del tarot. El 22 en el tarot, como han de saber, es la carta sin número. El Loco. El que tiene la oportunidad de decidir e ir “más allá”, que bien los hebreos utilizaban la construcción de las plataformas a su favor pero sabían que no podían corromper ni contradecir que, fuera que esta verdad última es la de dotar a todas las unidades de su propio destino.
El nivel 23 ya no era el nivel 23, ya no sucede el número, es el infinito total, en donde uno podría consagrarse en un dios a tu elección. Podrías convertirte en un personaje de este videojuego que pudiera manipular las reglas a su favor, podrías estropear los niveles de los demás jugadores, de los iniciados, podrías presentarte ante la casilla de *un-alguien* que apenas saltaría de nivel y regresarlo dos niveles antes, los encierras en sus propias proyecciones y les haces creer que están avanzando, por llamarlo de otro modo, te conviertes en un hacker del propio sistema que te ha hackeado a ti mismo. Y así encontraron que en medida que más unidades “expanden” su conciencia el holograma crecía más, y más, y más, y más, pero todo aquello que es alimentado también tiene que segregar una sustancia, y en este caso lo único segregaba esta red de circuitos era ruido. Sí, ruido, sonidos sin silencios, nos privaron del silencio, lo conquistaron por completo, lo aniquilaron, lo mataron…
Pero a todo esto hay una salvación, hay una tenue esperanza siempre en todos los niveles donde perpetúa el tormento.
Ello, no tiene nombre como tal, no tiene el reconocimiento de un *yo,* simplemente es un flujo en tercera persona. Ello, al terminar de cruzar los 22 niveles se encomienda al ángel del destino el cual lo condecora con la siguiente frase:
- Ahora bien, ya sabes lo que sigue, en quién has de devenir y de tu palabra te concederé una imagen y un destino.
A todo esto, Ello se formuló una última pregunta que habría de destinarlo hacia su posible libertad, o hacia su eterna condena:
- ¿Qué?, pero ¿qué es lo que hay entre las casillas blancas y las negras?, ¿qué es eso que hay entre ambas que parece ser que las sostiene en un romance dual y que hace que todo permanezca en un mismo estado?, ¿qué es eso que adhiere a las formas? ¿qué es eso que…?
En eso, Ello comienza a experimentar algo que en su esfera informacional de consciencia jamás había sido estimulado por este elemento…
TIKUN
TIKUN
TIKUN
TIKUN
TIKUN
Sorprendido, no pudo reconocer el origen de este nuevo elemento, y como les decía, el concepto de lo musical, del sonido, estaban muertos también, por lo que Ello no supo definir qué es la escucha, eran, entonces, simples pulsaciones de una causa extranjera. Ello, accidentalmente, al intentar descifrar qué era aquello a lo que estaba siendo expuesto, hizo un movimiento catalizador…
MPFFFFFF
Todas las casillas de lo que había sido, hasta entonces, su hogar, su batalla, su juego, empezó a verlas cada vez más pequeñas y más pequeñas y se dió cuenta que en dónde estaba era el de un espacio infinito, un ajedrez interminable en el cual nadie ganaba ni nadie perdía.
- Esto realmente no es un juego, porque toda condición de lo jugable implica que alguien tiene que poder ganar y otro-alguien tiene que poder perder, alguien tiene que poder empezar y otro-alguien tiene que poder terminar.
Castigado por la red de circuitos, su consciencia es impulsada hacia lo profundo de una casilla negra, todo se desvaneció y en este grave misterio Ello comenzó a reconocer que había un aparato que le podía traer de nuevo este estímulo. Ello no sabía nombrarlo pero comenzaba a reconocerlo porque lo estaba viviendo: era la atención. Se dió cuenta que cuando emitía el movimiento catalizador ponía atención, y cuando la atención se activaba los objetos se amplificaban…
MPFFFFFF
El espacio negro se amplificó, se amplificó, se amplificó, se amplificó. Al punto en que del fondo pudo ver algo diferente, reconoció un fugaz tono que no estaba dentro de una dualidad, se escapa de su algoritmo - para nuestro entendimiento nombrémoslo como un manchón rojo de una pluma de un ave fénix - y pendulaba en las esquinas de su esfera informacional de consciencia.
A este manchón rojo decidió respirarlo, atenderlo, y nuevamente se dió cuenta que crecía frente al negro. Crecía, crecía y crecía, y de un de repente pudo ver que no solo era una figura estática, no solo era un manchón borroso sino que contenía algo parecido a unas texturas: rugosidades, filamentos, picos, varices, parecía que era autónomo, sentía una sensación que le acompañaba en el punto medio entre su respiración y - lo que aún no lograba nombrar como - el palpitar de su propio corazón.
Ahí había algo al medio, se percató que estaba encontrando sus respuestas, se estaba convirtiendo en aquello que preguntó. El corazón empezó a bombear y bombear más rápido.
*TIKUN*
*TIKUN*
*TIKUN*
*TIKUN*
*TIKUN*
Sintió la necesidad de asociar esas extrañas pulsaciones con lo que estaba viendo, así empezó a ver su corazón y se dió cuenta, como seguía respirando, que se amplificaba y se amplificaba y no tenía fin. Era un corazón precioso, lleno de rostros abstractos, de curvas, de relieves…
Siguió respirando y respirando, al punto en donde podía ver que habían ciertos tonos que se esclarecían y difuminaban, eran unas siluetas extrañas, no sabía de donde procedían, pero entre más respiraba más se acercaban y se hacían presentes, y podía diferenciarlas del resto de tonos rojos. De repente vió cómo una silueta comenzó a mutar y pareciera que le salían cinco puntas, se doblaban y cada vez se hacían más y más grandes. De estas puntas pudo ver, por igual, trazos, líneas, constelaciones, rutas, grietas, raíces, era una mano.
Una mano que se acercaba y parecía agarrarlo a él. Simplemente siguió respirando porque sentía que estaba llegando a una Verdad.
- La respiración me está llevando a donde tengo que llegar.
MPFFFFFF…
AAAHHH…
Se entregó a la mano, y aquí, terminó su principio…
*En el 2477, paralelamente a estas redes de circuitos, habitaban unos salvajes guiados por un vasto número de ocultistas que ya preveían este cataclismo. Empezaron a desarrollar con antelación el Proyecto Symbio-Génesis, el cual consistía en formular un lenguaje con todos lo seres de la naturaleza posibles para lograr una simbiosis entre el genoma de todos los reinos existentes en la Tierra junto al de su propia información, habitada en cada una de sus células. Accidentalmente encontraron que existía una especie de seres pertenecientes a un posible nuevo reino…*
*[...] al procesar estos datos en un laboratorio sonoro, descubrimos que las frecuencias podrían ser traducidas en sonido. Decidimos pasarlas a través de programas de síntesis de audio para traducir los datos recolectados, lo que nos permitió generar un prototipo de lo que podría ser el lenguaje de estas formas aurales: los auribelios, que vendrían siendo el código genético de estos seres. (Mi=x-ÉL, Yo=n+I, 2177)*
*En sus cuerpos hicieron crecer un terrario, con plantas, hongos, líquenes y corales que les permitía seguir haciendo simbiosis, porque sabían que un futuro la atmósfera corría un peligro enorme y parecía que el planeta colapsaría. Estos seres se dedicaban a caminar, a escuchar la tierra y saber por dónde andar, para volver a cultivar burbujas de atmósfera que permitieran la vida verde de nuevo. Humanos fotosintéticos, y aquí vemos que hubo una polaridad de que el humano ya no pudo seguir abasteciendo su cuerpo y se vió obligado a una simbiosis en dos vías posibles: con materia sintética o con materia orgánica. El humano tuvo que cambiarse, tuvo que denominarse diferente, pero el anhelo y la correspondencia de cada humano fue tomando decisiones. O lo gris o lo verde*
Un chamán salvaje encontró a Ello pendulando en los espacios, perdido, fuera de su hogar. Lo reconoció a simple vista como un orbe rojo, lo agarró, lo acarició, y lo sembró en su propio huerto. Agarró de un estante lo que parecía ser una guitarra hecha de latas de atún con cuerdas de tallos y tuercas de cobre por clavijeros. Que, reiterando, para este entonces, los conceptos de sonido y música estaban rotos…
Esta especie de músico no era más que un botánico, puesto que se había proclamado un nuevo reino, sabían que la música, el sonido, era otra especie de ser vivo.
Empezó, así, a regar con música, a este ser que de él creció un hermoso helecho, pudo sentir su esencia, de dónde provenía y de qué lugar de origen estaba errando para mezclarse con la incertidumbre del viento. Percibía su génesis y su destino…
- Aquel que pinta la realidad con la tinta de su corazón: AKALAI.
Así, Akalai pudo tener por fin un nombre, Akalai pudo tener un cuerpo, Akalai pudo respirar a través de poros, Akalai pudo ver sus manos y pudo observar, y pudo sentir, y pudo discernir, y pudo reconocer que Él acababa de convertirse en el Ritmo de la Dualidad…
TIKUN…
TIKUN…
TIKUN…
TIKUN…
TIKUN…
TIKUN…